En la vida debes jugar con la mano de cartas que te ha tocado.
Hay quien posee una buena mano, pero la desaprovecha debido a sus decisiones imprudentes e impulsivas.
Por otro lado, hay quien con pésimas cartas consigue aquello que se propone no sin esfuerzo y pasión incondicional.
¡Cuidado! Porque encontrarás en tu camino muchos que van de farol por la vida.
En mi mano de cartas hay un As de corazones. No es un As de corazones rotos, ni mucho menos. Es un As de corazones que lleva mucho en mi mano, con el que he perdido la esperanza, tal vez, de poder mostrarlo, ya que mis pasos no me conducen a poder jugarlo en la vida. No tengo a quién entregar mi As de corazones en este momento y el pasado me dice que difícilmente sabré crear las circunstancias para que ocurra.
Espero no llegar al día en que pase de jugar mis cartas, aunque tal vez ya lo haya hecho sin ser del todo consciente.